Bakugo toma el centro del escenario y se roba el show. El episodio es pura adrenalina desde el primer minuto: animación bestial, coreografía impecable y una dirección que eleva el arco final a nuevas alturas. Su enfrentamiento con Shigaraki muestra cuánto ha evolucionado como personaje y como héroe.
Reseña
Este capítulo es un espectáculo visual y emocional. Bones tiró la casa por la ventana: los ángulos, la iluminación y el ritmo lo convierten en uno de los episodios más impresionantes de toda la serie. Lo que más me gustó fue cómo logran cerrar el arco emocional de Bakugo sin perder su esencia rebelde. Si la temporada mantiene este nivel, estamos ante uno de los mejores cierres de un shonen moderno.
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Animación
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Narrativa
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Ritmo
